martes, 26 de abril de 2016

Le Dieron 2 Meses De Vida Pero, Mira Cuanto Vive Para Contarlo.

Viene Beto, a dar testimonio de su sanación. A ver si vas a verlo (del otro lado, muy al otro lado de la ciudad)”. Adentro del salón estaba Beto, igual que siempre, sonriendo, muy normal.

Después de varias canciones y unas palabras de bienvenida, empezó el testimonio de Beto. El propósito era compartir a los presentes que había sanado de cáncer, solo que no era cualquier cáncer. Beto tuvo melanoma, grado tres, con metástasis en el hígado y en los ganglios. El empieza a contar como Dios lo advirtió de esta prueba y le dijo que iba a sobrevivir. Se enteró que estaba enfermo en una visita a la dermatóloga. la doctora le dijo que tenía muy mala cara, y también le dijo que seguramente tenía un ángel de la guarda muy grande.

Días más tarde, la noticia desgarradora: es melanoma, grado tres, incurable, –“ve a ver a un oncólogo de inmediato”, Después de practicar varios estudios, el diagnóstico: dos meses de vida, el tipo de cáncer que tiene es incurable, solo hay estudios en fase de investigación en un centro médico de Nueva York, sin embargo, hay otra posibilidad, de un tratamiento que llaman inmunoterapia, el problema es que la mayoría de los pacientes mueren después de la primera sesión del tratamiento, así que es muy probable que de todos modos no viva para contarlo.


Beto va a ver a un sacerdote con dones especiales (profecía) y este le dice: “te vas a curar, te van a dar quimioterapia, pero ya no la vas a necesitar”. Nos cuenta que su primera reacción fue llorar junto con su esposa, luego contarle a sus hijos de 17 y 15 años lo que estaba pasando, se van al sembradío de agaves, regresan para encontrar que los ladrones han vaciado la casa.

El día siguiente comienza a orar, a preguntarle a Dios qué sigue, le pide indicaciones sobre hacia donde seguir su camino. Llegan todos sus amigos, con distintos consejos: que contrate un asesor para que ponga en orden sus cosas y se encargue del futuro financiero de su familia, que vaya con el brujo, etc.

Beto se encomienda a Dios y le pide dirección, abre la Biblia en el Salmo 118, 17, “No, no he de morir, que viviré, y contaré las obras de Yahveh, me castigó, me castigó Yahveh, pero a la muerte no me entregó”. A partir de ese momento piensa que ya recibió su respuesta, vivirá para contarlo, decide seguir lo que su fé y el sacerdote que consultó le indican: ir con el médico, hacer el tratamiento y dejar todo en manos del Ser Supremo, confiando en que se va a curar.

Llega al hospital para encontrar que solo habían comprado una inyección, convencidos de que no resistiría las siguientes, pero resistió: tres inyecciones diarias en intervalos de tres semanas. A la segunda semana le pidió al médico que revisara el avance del medicamento, el médico le dio permiso, sin firmar nada.

Después de realizarse los exámenes este confesó que no se explicaba como lo había logrado, pero el milagro estaba ahí, el cáncer ya no estaba, las células cancerosas del hígado estaban destruidas y ya no había rastros en los ganglios. El médico decidió finalizar el tratamiento, a sabiendas del gran riesgo, pero a Beto no le pasó nada: solo se le descarapeló la piel, así que ahora se ve más joven.

El médico no lo podía creer, se llevó todo su expediente a Nueva York para presentar el caso insólito ante médicos de otros países. “El cáncer ya no está, pero hemos decidido darte una ronda de quimioterapia para asegurar que no regrese”.

Beto ahora pide a sus amigos y familiares que junten grupos de conocidos para contarles su experiencia.

“Te pedimos compartir este poderoso testimonio para que todos sepan que Dios Es Sanador”. Tomado de: tuinfo.com

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