lunes, 27 de julio de 2015

(VIDEO) VIENE DESTRUCCION JAMAS VISTA (VOLVAMONOS A DIOS)

EL PECADO EN EL MUNDO (Génesis 3) Si Dios lo ha creado todo bueno, ¿de dónde proceden el mal, el dolor y la muerte? Esta no es una nueva pregunta puesto que ya se planteaba en el siglo X antes de Cristo, cuando se pusieron por escrito esos capítulos más antiguos de la Sagrada Biblia. El video que veras mas adelante, nos da una idea de como será.

Hoy seguimos preguntándonos: a) Ya que el hombre tiene la vocación de cultivar la tierra que el Creador hizo buena, ¿por qué trabajarla cuesta tanto y en ocasiones rinde tan poco? b) Si el hombre necesita de ayuda y de amor, ¿por qué existen el odio, la codicia, la envidia, la lujuria y la violencia en el mundo? c) Si Dios da la vida al hombre, ¿Por qué éste no logra escapar a la muerte? Ya en tiempos anteriores a Abraham, ciertos cuentos muy antiguos echaban la culpa a unos dioses envidiosos.

Hoy en día no faltan hombres que culpan a Dios ante los desastres y las muertes trágicas. Algunos llegan a perder toda fe porque llegan a concluir que si Dios existiera, no permitiría el mal. La Biblia también, a partir del capítulo 3 del Génesis, da su punto de vista al respecto. No se trata de una explicación cualquiera, sino la que Dios quiso revelar para nuestra fe y salvación, por intermedio de los profetas y sabios.

UNA ENORME DESOBEDIENCIA  
El primer pecado aparece como una enorme desobediencia al Señor, cuya raíz es el orgullo. Conocer el bien y el mal, no significa simplemente tener conocimiento de lo que es bueno o malo para el hombre, sino que se trata de “decidir por uno mismo lo que está bien y lo que está mal, y obrar conforme a eso.” (Ejemplos actuales, la aprobación del aborto, eutanasia, matrimonios homosexuales, penas de muerte, etc.) Dentro de los símbolos del relato de Génesis 3, “contradecir al precepto divino y comer del árbol del bien y del mal significa una reivindicación de independencia ante Dios, por lo cual el hombre reniega su estado de criatura e invierte el orden establecido por Dios”.

Adán defiende celosamente su autonomía, no quiere depender más de Dios, rechaza su palabra, juzgando equivocadamente que puede arreglárselas por sí mismo sin hacerle caso al Creador y que encontrará la felicidad a su manera, según sus propios criterios. Cuando la serpiente les insinuó que comieran del fruto y serían como dioses, se refería exactamente a lo que acabamos de afirmar; puesto que si tú estás dispuesto a decidir, bajo tu propia voluntad, lo que es bueno o malo, estás simplemente jugando a ser Dios. Por eso ese pecado cometido es tan grave y dejó consecuencias tan nefastas para la humanidad; solo basta mirar el mundo para darnos cuenta que no estamos para nada bien.

El mal no viene de Dios No fue Dios quien hizo la muerte, ni se recrea en la destrucción de los vivientes; Él todo lo creó para que subsistiera (Sabiduría 1, 13-14)

Todo esto nos dice que por el pecado, el mundo actual es distinto de lo que El Creador quiso primero. En adelante el sufrimiento acompañará los pasos del hombre.
En otros términos, el Génesis anuncia aquí, si bien oscura y misteriosamente, que Dios tendrá la última palabra, una palabra de perdón. El Creador será también el Salvador. (Ver C 12-14 de Gen).  Volvamonos a Dios.



Fuente: tufecatolica.com

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